
La moderación no es mi fuerte. Quería sentarme y cruzar las piernas, una sobre otra, pero siempre se duermen; supongo que no se mirar al cielo y adivinar el tiempo, que lo peor de los
Taurus -44- es el retroceso, que calado hasta los huesos la frigidez en la piel es lo último que sientes o que para el corazón cada partido es una eliminatoria a ida y vuelta…yo, asomado al abismo, pido un bolígrafo…la próxima vez no habrá próxima vez…
…dejé las calles subiéndome por las paredes y harto de ver vagar espíritus de pascua. Cambié el aire seco que te hiela los pulmones por la humedad y un salitre que ya no me consume por dentro. Se fueron las tardes de encierro, cuando era más soportable echar de menos aquí lejos que allí al lado, y arrinconados quedan todos los viernes y trece si no pisaba una estación; ahora en las gasolineras ya no sólo venden recargas de saldo para el pecho, regalices y avellanas. Me la han vuelto a jugar las ancianas raudas en la cola del súper, a acogotarme los perros de marca; he vuelto a cargar el
emepetrés con cincuenta balas y combatir con pasos el frío que tenía en los pies.
…dejé las calles subiéndome por las paredes, pero después de gastar mis zapatillas contra las piedras viejas de una ciudad a donde no llegan las luces de neón ni de navidad, contra aceras donde unas piernas encorvadas pasean a un tronco gibado que a su vez sujeta a unos brazos flácidos que saludan a un espejo que pasa por la orilla de enfrente, contra
días extraños en los que mi habitación daba siempre al oeste…después de ver como las caras mustias de las dependientas de Zara empañan un cuadro pintado a brocha gorda, adornado con las prisas ganadas de robarle velocidad a las neuronas, con efectos especiales…podría mentir y decir que no recuerdo los paseos agarrados, pero me revientan las yemas de los dedos contra las costuras de los bolsillos…
…cuando, de repente, llegan las luces del alba y…
…han vuelto esos cobardes a jugar con balas de verdad, a ponerse unas medias por montera y a fumarse procesos de paz; aporreando tambores preñados de pólvora, perdiendo el ritmo para que no podamos bailar, trabajando el cuanto peor mejor; son los admiradores, en serio, de
dedos fríos…desde hoy vuelven a temblar las extremidades de las niñas, los despachos de universidad, las nucas desnudas y las pobres cochinas gaviotas; volverán los
Ernest a cagarse en el portal, como aquella noche que las noticias se colgaron del
Larguero para avisar que serían solo dos, a partir de ya, los sabios que los miércoles asomarían por la
Ventana…
…ha vuelto, en el mismo lugar que vio nacer a Simbad, a taparse ojos y oídos la media luna de Bagdad. Los gringos, hartos ya de rodeos, de juicios sin reses que marcar, grabaron la penúltima secuela de cómo matar a
Liberty Valance, por la espalda, como sólo
John Wayne sabe hacer. Y que nadie os confunda, eran yanquis,
texanos encapuchados recitando versos del corán pero con la palma y dorso de las manos, ambos, más negras que el petróleo refinado…
…han vuelto los hijos de puta a matar…hace tiempo, decidí vivir eternamente en fuera de juego; ni derechas, ni centros ni izquierdas, decidí vivir por detrás…soy rojo, encarnado, bermellón, vehemente como el que más… pero limpio, me gusta que la sangre corra por las venas…hoy estamos un poquito más cerca de la paz que habrá cuando no quede nadie…
En estas fechas navideñas uno acaba cenando y escribiendo en sitios donde no siempre llega la red…este es un collage de cosas viejas y de pasados recientes…por cierto, Ernest LLuch..hablaba junto a Carrillo y Herrero de Miñón cada miercóles en la ventana de la Ser...